ME INSPIRA...
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¿Qué haces con lo que NO te gusta de ti? Actitud, 2ª parte

Vamos a hacer algo con lo que no te gusta de ti, ¿de acuerdo? Y, además, lo haremos con la ayuda de #PersonasQueMeInspiran, #juntos. Atrévete a cambiar de actitud 🙂

Ante el espejo

Desde la primera parte del post, que puedes leer aquí de nuevo, ya has tenido tiempo de pensar, de cuestionarte y hasta de mirarte a ese temido espejo que tanto nos cuesta,  ese mismo que nos muestra un más allá de nosotr@s. Pero, ¿de verdad te has mirado? ¡¿NO?! ¿Qué temes? Pues, verás, te lo voy a decir.

De la elegancia del Fracaso a la Autodestrucción (Sintetia)

Algunos habéis sentido temor (angustia, repelús, fatiguilla,…, llámalo como quieras) ante la invitación que os hice al preguntar “¿qué haces con lo que no te gusta de ti? Porque cada cual tiene su ritmo, su motivación, su tiempo, y a algun@s no nos gusta salir de la zona de confort cuando se nos dice, sino cuando sentimos que es el momento. Jessica Buelga te lo cuenta maravillosamente bien en este post .

….”Cuando consideres que en esa zona ya no aprendes nada, estás limitado o estancado, ahí es cuando es bueno moverse y buscar nuevas zonas menos cómodas”… Jessica Buelga.

Me caigo bien, casi siempre

Los verbos que seleccioné en el primer post, extraídos de vuestros comentarios, y que se relacionan directamente con este mecanismo de temor son

  • olvidar, ocultar, disimular, como mencionaba, entre otras, Myriam Sánchez, y que tras ponerse a macerar la pregunta que os lancé– tomándose su tiempo para dar respuesta–supo dar luz a lo que no le gustaba de ella y creó este post, generando una actitud positiva desde sí misma hacia los demás.

Háblate bien para quererte mejor

“¿Hay algo de mí qué no me guste?.  ¡¡Claro que sí: un montón de cosas¡¡   Y asumir que no soy perfecta no es solamente una cuestión de humildad, sino que es, sobre todo, una cura de realismo que me ha servido para no frustrarme cuando me doy cuenta de mis defectos  y para intentar eliminarlos, limarlos, disimularlos y/o compensarlos.  Pero me ha servido sobre todo para ser más feliz conmigo misma.” Myriam Sánchez.

#QuererHacer

Os hablé en la primera parte del post de la importancia de #QuererHacer, que nazca de nosotr@ ese compromiso y voluntad de acción para querernos mejor y, a la vez, mejorar nuestras acciones, que no quede en pensamientos estáticos aquello que nos produce repelús por no gustarnos. Así, mi amigo y excelente formador Pedro P Fuentes me regalaba esta respuesta:

“Desde que hice el esfuerzo de escucharme he descubierto que puedo vivir con aquello que no me gusta de mí, pero también ha nacido la obligación moral de querer cambiarlo, así que hago gala de dualidad y mientras que lo consigo mediante pequeñas metas alcanzables, hago las paces aprendiendo a que todo camino conlleva un esfuerzo y un respeto por quien lo comienza.”

Y, al hilo del anterior, Fran Segarra remarcaba así (…)”comentarte que me enfrento (o lo intento) a ello siguiendo un mantra de Muhammad Ali: “No cuento todas las abdominales que hago. Yo sólo cuento cuando empiezan a dolerme. Por que esas son las que realmente cuentan”.

Es cierto, #QuererHacer implica esfuerzo, valentía, pequeñas metas que debemos marcarnos con actitud y pasos firmes. Tenemos que prestar atención a nuestros sensores, ya sean las tripas o nuestros pensamientos interiores cuando nos dan señales de que “algo” nos está frenando, bloqueando o restando; igualmente nos van guiando sobre aquello que nos supone un esfuerzo necesario y productivo para avanzar.  Mónica Rueda Andrinal lo detalló claramente aquí:

“Para lograr cualquier objetivo primero hay que ponerse en marcha! Quieres cambiar el mundo? Quieres cambiar tu vida? Quieres cambiar una situación? Quieres cambiar…algo? Lo que sea. Pues empieza cambiando tus pensamientos y después actúa.”

Sólo cuando decidimos querer cambiar, los verbos que comenzamos a conjugar en nuestras acciones toman otra connotación, porque son seleccionados desde una actitud constructiva, y es cuando aparece Emmanuel Guerra

Observar, aceptar, aprender, mejorar, reciclar y/o desechar. Si estás en plan síndrome de Diógenes y no te das cuenta de esas «pequeñas cosas» sirve escuchar atentamente. Soy fiel al refrán: Si te llaman caballo muchas veces, cómprate una silla”.

Hasta este momento hemos ido conjugando los verbos de los tres primeros grupos, desde que lancé la pregunta hasta que has decidido #QuererHacer. ¿Hacemos algo para iniciar tu plan y gestionar ese #cambio? Sigamos #juntos

Grupo 1

Observar

Escuchar

Detectar

Identificar

Reconocer

Intentar

Grupo 2

Aceptar

Comprender

Entender

Reflexionar

Grupo 3

Iniciar

Aprender

Mejorar

Reciclar

Modificar

Transformar

Plan de Acción

“primero asumir que tengo cosas que no me gustan, para identificarlas y aceptarlas o cambiarlas, para lo cual necesito estrategia, ayuda y gestión de ese cambio.” Jessica Buelga.

Con este último grupo de verbos llevamos nuestro compromiso con nosotr@s mism@s y nuestra mejora hasta las cotas más altas que queramos alcanzar. Para ello, vamos a diseñar, ejecutar, trabajar, integrar, compensar, compartir (estrategia) nuestro plan de acción. Y aquí contaremos con la colaboración de dos profesionales que han coincidido en sus aportaciones (y os muestro casi textualmente). Son Elena Arnaiz Ecker y Luisa Sánchez Miranda 

#HacerHaciendo

1. Identifico, admito y acepto “eso” que no me gusta.
2. Evalúo: Para Qué quiero cambiar (beneficios/perjuicios)
.- Si es algo que me está impidiendo avanzar y/o me hace daño, trato de cambiarlo.

Cómo lo voy a hacer y Cuándo, concretando fechas, plazos, recursos (actividades concretas, ayuda de otras personas)

.- Pienso en qué cosas visibles y palpables quiero cambiar.

.- Establezco un plan de metas a corto-medio plazo, con acciones concretas.

.- Mido y evalúo de forma periódica.

“Con los años he aprendido que no puedo estar desperdiciando energía en mejorar todo lo negativo”. Elena Arnaiz.

3. Me centro en lo positivo (fortalezas) en lo que me hace sentir bien, y en aquello de mí que hacen sentir bien a los demás.

4. Alinear nuestro Qué cambiar y Para Qué cambiarlo conseguirá que estemos motivados, con un objetivo y foco claros como ruta marcada para superar “eso” que nos cuesta (porque fácil, fácil, no es).

Y no olvidemos que se trata de no culparnos ni sufrir, sino aceptarnos a nosotros mismos, como tan bien lo describe Almudena Lobato:

“¿ qué hago con lo que no me gusta de mí? Lo miro de frente, lo reconozco, lo escucho, lo comprendo, lo abrazo, lo acepto, trato de que no me defina, pongo el foco en lo que sí me gusta y lo hago crecer, crezco con ello, me doy permiso para no ser perfecta y trato de mejorar cada día”.

Uno de los mejores recursos para llevar a cabo este plan de acción es, sin duda, el #VerboEmocionario de Élia Guardiola, así que utilízalos porque realzarás cualquier acción que acometas llevándola al éxito.

VerboEmocionario
The emotional verbs

No dejes de retarte. Y date tiempo, piensa, reflexiona, sopesa, y sal de tu zona cómoda cuando creas y sientas que has de hacerlo. Desde aquí, ya llevas recursos y herramientas para que no te sientas paralizad@ por no saber cómo afrontarlo.

 

Cuando tú quieras ponte en marcha, y trata de dejar huella 🙂

Tu actitud ante el cambio será lo que te defina.

 

*(Gracias a tod@s por dar esta visión circular sobre cómo enfocar este tipo de situaciones, que se completan con cada aporte que ofrecéis y cada experiencia que viváis al poneros en marcha 😉

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